Crianza con apego, al rescate del instinto materno.

IMG_9489

Una mirada a nuestra esencia.

En esencia somos mamíferas, coexistimos como tal en la naturaleza junto a otras 4,237 especies.

Por definición: Mamífero es un ser vertebrado que se alimenta en la primera etapa de su vida de la secreción láctea de la madre. Quien posee leche específica para cada especie. La palabra mamíferos significa en pocas palabras: ser que mama.

Como mamíferas, la crianza natural debería ser lo más fácil a realizar. Lo absurdamente normal, lo que brota de nuestro cuerpo, de nuestro instinto, de nuestra sabiduría ancestral.

Entender de dónde venimos, nos ayuda también a entender que no todo lo encontraremos como respuesta guiada en un libro o en la guía de los demás. En esencia, debemos escuchar la voz de nuestro instinto, como tantas especies de mamíferos que no razonan su crianza, lo han hecho.

Me parece de gran importancia el que comprendas, que ninguna persona ni ningún experto en temas de crianza y desarrollo infantil puede más que tu capacidad de saber qué es lo mejor para tu bebé o tu hijo pequeño. Por supuesto que puedes apoyarte en libros, conferencistas, charlas, grupos…pero mi punto es, que finalmente nadie más que tu sabrá que es lo mejor para tu hijo.

Vital es que creas en ti como madre, como mujer y como ser trascendental en la vida de tus hijos. No existe nadie tan indispensable en la vida de un nuevo ser. Nadie. No hay guarderías, nanas, abuelas o escuelitas que sean en un mínimo grado comparables a tu presencia.

Hablemos de lo “común” que todo mundo espera que suceda en la crianza.

Lo común, es todo aquello que casualmente va de la mano con la vida independiente de los padres. Lo común es que duerman toda la noche y en silencio, lo común es que se peguen al pecho por 15 minutos de cada lado cada 3hrs en el caso de los bebés lactantes, o bien, que toda leche de formula les caiga de maravilla. Lo común es que aprenda y entienda que no le vamos a cargar, dar abrazos o consolar para no hacerle un mal. Mejor dejarlo seguir llorando, no se vaya a embracilar. Eso es lo común. Una total falta de sensibilidad y verdadero sentido “común”, ya no digo de instinto materno.

Hablemos de Crianza con Apego.

El Doctor Sears lo menciona en su libro “Attachment Parenting” (Crianza con apego):

La crianza con apego se puede entender como el conjunto de prácticas que van desde el colecho, la lactancia materna, el abrazar constantemente a nuestros bebés, la disciplina positiva, el respeto de sus emociones, entre otras más. Sin embargo, el realizar estas prácticas no significa que estés certificado como un padre o madre que realiza la crianza con apego.

Lo que asegura una crianza con apego real, es abrir nuestra mente y nuestro corazón a las necesidades individuales de nuestro bebé y dejar que este conocimiento sobre nuestro hijo sea nuestra guía sobre que le funciona mejor en las decisiones que debemos tomar en el día a día.

En mi experiencia personal, todo lo que han necesitado mis hijos va de la mano con una crianza respetuosa, con una crianza natural, con una crianza basada en el amor, en la respuesta inmediata, en la disponibilidad total. Nadie pide lo que no necesita. Si un bebé llora porque no quiere pasar la noche solo en su cuna, sólo es cuestión de ponernos a pensar…¿Quiero que este chiquito ser duerma solo cuando ni siquiera yo lo hago?

No es casualidad que la crianza que más trabajo nos cuesta, es la que está más alejada de cubrir sus necesidades básicas. Nos aferramos a que duerman solos porque ya cumplieron 3 meses, 6 meses, 1 año. Nos aferramos a que no pidan de comer en toda la noche. Nos aferramos a etiquetar, este niño es muy bueno…¡ya duerme toda la noche y no pide más tomas! como si ellos se despertaran o pidieran lo que piden por hacernos la maldad.

Claro, ante todo existe el miedo, el terrible miedo a equivocarnos y estar haciendo las cosas mal. Y ¿saben? creo que ahí radica nuestro más grande error en la crianza. En dejarnos paralizar por el miedo y no escuchar lo que nuestro instinto materno tiene para decirnos, pero si escuchar a todos los demás. El bebé no será un bebé eterno, ni querrá dormir contigo cuando sea adolescente. No estará pegado de tus pechos a los 16.

Tu hijo no crecerá siendo dependiente toda su vida porque practiques el colecho ó le des de comer durante toda la noche, ó le hagas saber, petición tras petición, que ahí estas para él. Sino todo lo contrario. Un bebé atendido, apegado, sostenido y satisfecho en todas sus necesidades será un ser humano realmente independiente y seguro de sí mismo, un ser humano feliz al cual le enseñaste tu legado más importante: Que la vida es amor y que él es un ser que merece ser amado.

Tranquila…tu vida paulatinamente volverá, mas tu nunca serás de nuevo la misma. Habrás crecido, habrás amado sin medida, habrás conocido el camino más cercano al cielo. Y todo esto gracias a dejarte llevar por lo que tu instinto y tus hijos tengan para dar.

Para finalizar, te comparto este video, de madre mamífera a madre mamífera.

Te invito a compartir.

Con cariño,

Brenda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s