Lina Yizelle y su historia de lactancia.

mamas de leche 15

El mejor regalo que he recibido en la vida y mi mayor logro es mi hijo Ian Gabriel, es el mejor tesoro que Dios me ha enviado. Me ha abierto los ojos a lo que realmente es el verdadero amor incondicional y como se puede amar profundamente a un pedacito de vida que yo y mi esposo hemos creado juntos, vivió 9 meses en mi vientre y hoy en día tengo el privilegio de ser madre y cuidar de mi pedacito de vida dándole lo mejor de mí. Mis besos, caricias, amor (todo esto es alimento para el alma), también he decidido alimentarlo físicamente para que crezca fuerte y sano amamantándolo.

En cuanto me enteré que estaba embarazada tomé la decisión de amamantar a mi bebé investigue más al respecto y cada vez estaba más segura de mi decisión de como alimentar a mi bebé. Fui a clases para saber cómo posicionarlo correctamente a la hora de amamantarlo y se me pudiera facilitar. Pero uno podrá tomar muchas clases y tratar de prepararse lo mejor posible y siempre suceden cosas inesperadas.

LLegó el mejor día de mi vida el nacimiento de mi bebé y feliz de tenerlo en mis brazos estuve dispuesta a tener ese primer momento hermoso del que me habían descrito y el lazo que se crea a la hora amamantarlo. Si fue un momento especial y un sentimiento hermoso el que uno pueda alimentar a su bebé pero a la vez me fue muy doloroso a la hora de darle pecho. Mi bebé nació con el frenillo de la lengua corto en la parte superior e inferior de su boca a esta condición le llaman en inglés “tongue tied” lo que hace que no pueda abrir bien su boca para abarcar toda la areola y comer en una posición correcta tanto para el como para mí. Esta condición a largo plazo, aparte que no iba a poder succionar correctamente la leche podría afectarle al habla cuando estuviera más grande.

No me di por vencida dije tengo que darle de comer a mi bebé sobre todo me era muy importante que tomara el calostro ya que éste está lleno de nutrientes. Casi lloraba junto con mi bebé a la hora de alimentarlo del dolor que sentía y el lloraba de la misma manera porque sentía mi tensión y estrés al darle de comer porque me encontraba en continuo dolor, hasta llegar al punto en que me causo una lesión y tenía una herida. Me dijeron que me pusiera mi misma leche materna para que la herida sanara, al yo enterarme de esto estaba aún más dispuesta a seguirle dando pecho porque si mi propia leche sanaba heridas, que no haría en el cuerpo de mi bebé. Utilice una pezonera en lo que se me cicatrizaba y tuvimos que acudir a un pequeño procedimiento para que pudiera abrir su boca más mi bebé y evitar en un futuro que estuviera yo en más dolor y que no pudiera soportarlo y tuviera que acudir a darle fórmula que no era lo que yo quería para él, de igual manera se podría evitar que tuviera problemas del habla en un futuro.

Investigue y ésta condición es más común de lo que esperaba, hay muchos niños que nacen de esta manera. Este fue un reto para mí pero a la vez una motivación para yo darme cuenta que con perseverancia y motivación de darle lo mejor a él se pueden lograr muchas cosas. Hicimos un equipo mi bebé y yo, y los dos aprendimos alimentarnos mutuamente tanto físicamente como emocional y espiritualmente. Al ir creando a su vez un lazo fuerte y único entre nosotros, que sólo se da entre una madre y un hijo(a), es un sentimiento indescriptible y hermoso.

Si el amamantar es agotador, cansado, la leche materna se digiere muy rápido y por lo tanto apenas terminaba de darle de comer a mi bebé cuando otra vez tenía hambre y en menos de una hora. Le decía a mi esposo, ¿de dónde voy a sacar energía después de un parto de 23 hrs, no dormir y darle de comer a nuestro bebé, como le voy a hacer? Pero me di cuenta que Dios es muy grande y por algo nos hizo mujeres y madres y no se dé donde, pero uno saca fuerza y energía para poder seguir adelante. Conforme pasaron los días me acostumbre cada vez más y la vida de uno ya no es igual a la de antes, ahora cuando mi bebé dormía yo dormía, o cuando dormía él yo comía rápido o dejaba de comer si el tenía hambre en ese momento porque él me necesitaba a mí y el amamantar es darle pecho a demanda.

La vida de antes ya no es igual pero no lo cambio por nada en el mundo, cada día me levanto y doy gracias a Dios por tener a mi hijo en mis brazos y verlo sanito y fuerte.

En las madrugadas cuando me levanto cansada a amamantarlo y no puedo ni abrir los ojos…después veo que su mirada se fija en la mía y me da una sonrisa mientras come y después otra al terminar de comer; se me llenan los ojos de lágrimas porque veo que mi bebé sin hablar me estaba dando las gracias con su mirada por estarlo alimentando tanto físicamente como espiritualmente con mi amor y leche al hacerlo sentir parte de mí. De esta manera él sabe que una vez que salió de mi vientre no está ni estará solo, siempre tendrá el calor y amor de su mamá, cuidándolo de que no sienta ese cambio tan brusco de estar adentro cómodamente en el vientre de uno y salir al exterior frío en una cuna sin el olor o calor de su madre.

Por ahora duermo sólo unas cuantas horas pero me dicen que eso pasará, lo que si estoy convencida es que estoy en el camino correcto para mí y mi bebé.

Mi bebé hoy en día gracias a Dios acaba de cumplir 4 meses de edad y me siento orgullosa de decir que soy una mamá de leche.

Mami Lina Yizelle.

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