Diana Guerrero Hernández y su historia de lactancia.

diana guerrero

Hola, mi nombre es Diana Guerrero-Hernández y al igual que ustedes disfrute mucho la etapa de lactancia de mis hijas, mi mayor desafío con mi primer hija fue el poder compaginar el amamantar y continuar con mi horario laboral, fue un gran reto y desafío tanto para mi pequeña como para mí, fue difícil al principio pero gracias a Dios lo logramos, y ¡pude amamantarla hasta los 3 años! sé que muchos pensaron que estaba medio “cu-cu”, pero esa era su opinión y se respetó, así como también hice respetar y aceptar el hecho que amantar por un periodo largo a mi hija si no le hacía bien como me decían, tampoco le hacía mal y era parte del fortalecimiento de nuestro lazo afectivo.

Ahora ella tiene 11 años, es una personita muy independiente y creativa, y lo mejor es que a veces me dice: mami, ¿te acuerdas como me acomodaba en tus piernas para tomar leche cuando tenía sueño? :’) y yo: ¡claro que me acuerdo! ¡Si era nuestro momento! ;)…Por el contrario con mi segunda bebé no fue igual, pero no por eso menos satisfactorio y significativo, yo estaba con la mayor disposición y ganas de repetir la historia de los 3 años amamantando, pero Ale y la vida ya tenían otro plan para su historia,  hasta ahorita no logro entender bien a bien que fue pero no pude repetirlo…me costó un trabajo enorme hacerme a la idea y tener que ir y comprar biberones, ya que con María José, mi primera hija, ¡jamás los usé! Y menos los chupones, pero bueno cada pequeño es una caja de sorpresas y la realidad era que tenía que alimentar a mi bebé, así que bueno introduje la mamila pero no la leche jejejejeje me extraje la leche por un periodo corto pues mi producción bajo debido a la falta de estímulo por parte de mi beba, pero eso no nos privó de crear y fomentar y hacer fuerte ese laso afectivo.

Lo que hice fue que cada vez que le daba su toma de leche yo me descubría parte de mi pecho y pegaba su carita a mi mientras le daba el biberón, que sintiera mi piel, y escuchara mi corazón, justo como lo hacen los bebés que toman leche materna directo del seno, Jamás le di en su portabebés o en la cama acostada y deteniéndole con trapitos o cojines su biberón; fue difícil, pero bendito Dios salimos adelante. Dejo el biberón a los 18 meses pero continúe arrullándola hasta casi los 4 años. Tal vez alguna de ustedes vivan, o vivirán situaciones como la mía, pero créanme, siempre hay formas de salir adelante. 😉

Diana.

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