Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Lina Yizelle.

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Cuando estaba embarazada una amiga me comento lo importante de las mochilas ergonómicas para que uno pueda tener a su bebé junto a nuestro corazón teniéndolo cerquita de uno para que se sienta seguro, crezca sano y ayude a fomentar más la lactancia. Empecé a investigar más al respecto y si me di cuenta lo importante que era tener a nuestro bebé conmigo. Ansiaba que naciera mi bebé, quería conocerlo ya y tenerlo cerca de mi después de 9 meses de sentir como se movía en mi vientre.

Una vez que nació nuestro bebé mi vida cambio por completo, yo ya no era la misma de antes, estaba completamente enamorada de este nuevo ser de luz y angelito que Dios nos envió para enseñarnos lo que es el amor y felicidad y como debemos de maravillarnos cada día de todos los momentos que tenemos del presente. Emocionada por tenerlo cerca de mí en mi pecho me puse la mochila ergonómica pero sentía que estaba incómodo mi bebé y me sentía rara como que estaba muy grande para mí y para él. Triste por no poderlo portear como quería, de todos modos no lo dejaba de cargar en mis brazos, siempre lo traía conmigo. En todo momento trataba de darle lo mejor de mí, sin importar lo cansada que estuviera, a veces si se me cerraban por completo los ojos del cansancio pero lo acostaba conmigo en la cama un ratito para poder descansar, hacía colecho con él en las mañanas para que el pudiera dormir sintiendo que siempre iba a estar seguro a mi lado.

Me empezaron a decir y confundir siendo mamá primeriza la verdad me daban muchas opiniones que sólo me confundían, me decían lo vas a embracilar, te está manipulando por eso cuando lo dejas en su cuna llora, déjalo llorar sus pulmones se le fortalecerán. Si me confundía pero mi instinto de madre me decía no lo dejes llorar, cárgalo, haz lo que tu corazón te dicte. Gracias a Dios seguí mi instinto y lo seguí haciendo de esa manera aunque a veces si dudaba todavía si realmente lo iba a embracilar haciéndole daño en lugar de beneficiarlo.

Vi en facebook a una amiga que traía un rebozo y etiquetó a Corazón Koala y vi que le enseñó como portear a su bebé correctamente y como ponerse el rebozo. Toda emocionada le envié un mensaje a Corazón Koala y conocí a Brenda en donde a partir de ahí ella me enseño como portear a mi bebé correctamente, al principio si me costaba trabajo acomodarme el rebozo, me tardaba mucho tiempo y me daba miedo torcer a mi bebé o algo, pero practique con un muñeco después poco a poco con mi bebé unos minutos cada día hasta que se acostumbró él y yo, y ahorita cada vez que ve el rebozo es feliz estando cerca de mamá y yo feliz de tenerlo conmigo a todo momento cerca de mi corazón.

Ve las cosas el desde una perspectiva diferente, se asombra cuando ando limpiando con el porteándolo, cuando doblo la ropa o la cuelgo en el closet, es como si lo llevara a una excursión y estuviera explorando nuevas cosas. De igual manera le beneficio porque al estar en una posición vertical le ayuda a no tener tanto reflujo.

IMG_9456Gracias a esta crianza en brazos soy libre de hacer más cosas, de tener libres las manos y de ponerle atención a mi bebé, dándole mi amor y seguridad de que mamá está ahí siempre, que no estará solo una vez que salió de mi vientre en un mundo extraño lleno de cosas materiales frías. Si no lo que el necesita es el calor humano, el corazón que el escucho por nueve meses latir y latir aún más fuerte cuando lo tuve en mis brazos.

Cuando Brenda (Corazon Koala) vino a enseñarme la práctica del porteo le pregunte a ella si estaba bien que no lo deje llorar porque me decían que lo iba a embracilar y ella me hizo sentir más tranquila, me reafirmo lo que mi instinto maternal me decía. Me explico que está bien tener una crianza con apego en donde uno no deja llorar al bebé, que en lugar de que se hagan dependientes o se embracilen será todo lo contrario, se convertirán en personas seguras e independientes porque uno les proporciona la seguridad de que siempre estarán sus padres con él apoyándolo y amándolo al cubrir sus necesidades, sean las que sean.  Me dijo Brenda cuando oyes llorar a tu bebé, ¿que sientes? ¿Lo quieres dejar llorar? Me pregunto cuál era mi reacción y le dije que el cargarlo y abrazarlo, entonces me contesto que eso debía de hacer. Me reafirmo lo que ya yo sabía en mi interior, que nuestro instinto nunca nos falla y es cierto, a partir de ahí me sentí con toda la confianza y seguridad de escuchar mi conciencia, mi corazón, y saber que estoy haciendo lo correcto.

Esta práctica de criar con apego me ha ayudado mucho también a fomentar más la lactancia ya que al estar cerca de mí, mi bebé hace que mi cuerpo produzca más leche para alimentarlo, hace que tengamos una conexión y lazo especial en donde puedo cada día un poco más adelantarme a sus necesidades, se podría decir que le voy adivinando o estoy más afín con él, puedo saber cuándo tiene sueño o cuando ya le va a dar hambre.

Juntos estamos aprendiendo cada día más y más el uno del otro. Y aprovechando cada momento al máximo que Dios nos permite estar juntos.

Con cariño

Lina Yizelle

 

 

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