Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Karla Silva

karla silva

Pues mi historia de porteo (yo no sabía que así se decía) inicia con mi primera hija, quien ahora tiene catorce años, en aquel entonces no usaba fular ni el rebozo de argolla porque la verdad no los conocía, pero si usaba una “cangurera” que por cierto hoy me doy cuenta que era totalmente anti ergonómica, con los errores se aprende. Ahora que de nueva cuenta tengo la oportunidad de ser madre de un pequeño hermoso, es cuando dije ahora sí quiero un rebozo, no estaba enterada de que había todo un mundo de información y de cultura, yo solo quería cargar a mi bebé como las indias mexicanas, quería sentir lo calientito de él en mí y que supiera que su mami estaría para el siempre, pensé que de esa forma lo empezaría a lograr.

Fue entonces cuando busque en internet donde comprar estos rebozos y veo que tenía mis ojos cerrados ante tanta cultura de porteo, ahí fue donde aprendí la palabra correcta, busque quien me vendiera un rebozo de argolla y fue la cosa más maravillosa poder colgar a mi bebe cerquita de mí, bien o mal trataba de colocarlo como podía y como estaba tan pequeño, solo tenía diez días de nacido creía que lo estaba haciendo de forma correcta, pero busque tutoriales en internet para aprender a hacerlo de manera correcta, hasta que pude asistir a una clase de porteo y me di cuenta que había otras opciones para poder usarlo, para ese entonces mi bebe ya estaba más grande y podía colocarlo de diferentes formas.

karla silva2El tenerlo cerquita de mi cuando lo cargo ha sido de gran ayuda para mí porque me gustaría tenerlo todo el tiempo así de cerquita, pero también para el porqué se siente más seguro, es un niño que rara vez llora o se pone necio y si se llega a poner necio lo cargo y se calma. También le veo el lado practico al porteo, tengo dos manos y las tengo libres!! Para poder hacer más cosas aparte de cargar a mi bebé, cocino, lavo platos, arreglo su pañalera, vamos de compras, lo amamanto y en algunas ocasiones he tenido la necesidad de llevarlo a mi trabajo porque no hay quien me cuide a mi bebé y lo que hago es portearlo, se queda quieto, escucha todo porque es muy observador y me deja trabajar requetebién.

Nunca he recibido malos comentarios acerca de portearlo, al contrario, todos los halagos son “qué bonito bebé”, “mira se queda quietecito ahí cerquita tuyo” y cosas así. La verdad es que no veo mi camino de maternidad sin mis rebozos, me encanta portearlo y a él ser porteado.

Karla.

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