¡Despidiendo un gran año!

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Hola Queridas Mamás y Amigas,

Ha pasado algún tiempo desde que escribí mi último post. Estaba dedicada en cuerpo, corazón, mente y espíritu a la realización de un gran sueño que surgió como parte de mi certificación en la Pedagogía Blanca, que es Mañanas de Crianza de Maternidad Blanca.

Durante 9 meses, semana a semana se realizaron eventos relativos a la maternidad, la crianza y la primera infancia, algunos proporcionados por mí y otros por expertas invitadas.

Lograrlo fue un proceso lleno de momentos de gran satisfacción y también de grandes retos, aprendí muchísimo, principalmente de mis hijos. Pues la realidad es que como madre emprendedora uno de los retos más grandes es el de lograr fluir junto con ellos y llegar a formar un gran equipo, con sus altas y sus bajas, pero siempre con respeto y con amor. También tuve la oportunidad de disfrutar inmensamente junto a ustedes de momentos únicos, de la mano de tan hermosas familias, siempre aprendiendo y compartiendo experiencias que nos transformaron cada día y nos ayudaron a crecer como mujeres, como tribu, como madres.

Y bueno, como todo inicio tiene un final, mañanas de crianza llega al suyo. Me siento nostálgica… ¡Claro que sí! Las extrañaré y de gran manera. Pero creo firmemente que los sueños nos transforman y se transforman a sí mismos. Y cuando esto sucede, tenemos frente a nosotras un gran reto: El reto de fluir y de trascender, con lo que cada sueño, idea y proyecto tiene para ofrecer.

Por lo que aquí estoy, escribiendo este mensaje de despedida para lo que fué tan sólo el inicio de un gran sueño: el poder estar cerca de cada una de ustedes, apoyándolas y creciendo juntas de la mano en nuestra misión como madres.

Sin embargo este no es un Adiós en lo absoluto, es sencillamente una pausa necesaria. Seguiré en contacto brindando Consultoría profesional de porteo para bebés mes a mes; así como algunos talleres ocasionales referentes a mis certificaciones de Pedagogía Blanca, Disciplina Positiva y Yoga Infantil. Y por supuesto, tendremos más actividad virtual con el blog y los canales de Youtube. El 2016 viene lleno de varios retos personales y profesionales, para los cuales necesito principalmente tiempo, para permitirme fluir y en esencia crecer, llegando a cumplir las metas que me he propuesto.

Millones de gracias a cada una de ustedes que creen en mis proyectos y no se lo piensan dos veces para disfrutarlos y crecer juntas de la mano.

Gracias especiales a mis amigas, colegas y colaboradoras en este proyecto, por todo el apoyo brindado, por ser una gran guía e inspiración y por sus sesiones maravillosas:

Azucena Caballero / Pedagogía Blanca

Mireia Long / Pedagogía Blanca

Mayela González / Mutzu Yoga

Susana Corrales / Sagrado Femenino Casa Dakini

Ana Karina Gallardo / Maestra de Música

María Reynoso / Maestra de Yoga, Danza y Pilates

Jennifer Casillas / Fotógrafa CE Producciones

Christian Morales / Psicóloga Infantil Azul Psicología

Adriana Briseño / Psicóloga Infantil

Maguie Lara / Masoterapeuta

Karla Núñez / Maestra de Danza Tribal

Rocío Salazar / Psicóloga Infantil Azul Psicología

Y por supuesto, mi más infinita gratitud a los seres que me apoyan con su amor y su confianza cada día, mi esposo, mis hijos y  mis padres.

Les dejo con una frase de Juan Manuel Serrat, que sigue siendo de mis favoritas no importa en qué etapa de la vida me encuentre:

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Y como regalo, les comparto un video que resume nuestro 2015 con las maravillosas Mañanas de Crianza de Maternidad Blanca.

¡Hasta Pronto!

Con amor infinito,

Brenda Reynoso.

¡El blog de maternidad blanca está de aniversario!

maternidad blanca 1er ano

Algo increíble de vivir es poder expresar lo que sentimos. Y si eso que sentimos puede de alguna manera hacer la diferencia en la vida de otras personas, especialmente mujeres madres, ¡pues la experiencia resulta sencillamente maravillosa!

Agradezco infinitamente por la oportunidad de ser leída y recibida en tantos países durante estos primeros 12 meses del blog, agradezco por la oportunidad de poder aportar mi granito de arena para una mejor maternidad, para una crianza más amorosa, respetuosa y empática, y por ende, para lograr ser y estar en un mundo más humano y bondadoso.

Amo el poder compartir junto a otras madres de mi comunidad las experiencias que nos hacen la vida en el día a día. Como madre de tiempo completo de dos preciosos niños, les comparto que el camino de este sueño no ha sido nada sencillo, sin embargo, me resulta muy gratificante haberlo iniciado con lo que podía y con lo que tenía, incluso con fracciones de algunos otros sueños que se han quedado en el camino.

¿Qué sería de la vida sin soñar, sin crear y sin creer en nosotras mismas?

Por eso te invito a ser la primera en creer en ti, la primera que apoya lo que sueñas y lo que crees que puedes aportar para hacer de este mundo un lugar más sano, más bello y más pleno.

Y por supuesto, a crear esa diferencia también desde uno de los espacios de transformación y de influencia más grande que puedes tener: desde la crianza de tus pequeños.

Brindando lo mejor de ti misma cada día desde lo que reconocemos y llamamos hogar, dejando tu huella, tu ejemplo y tu chispa en el corazón de tus hijos, para que el día de mañana, cuando los veas llegar a lograr sus propios anhelos, te sientas, y se sientan como familia, orgullosos de ser en esencia lo mejor que pueden ser, desde el amor y desde el respeto.

Deseo de corazón que este blog te siga siendo de gran utilidad, y que lo que está por llegar, te brinde el apoyo necesario como mujer y como madre en este camino de crecimiento.

Muchas gracias por acompañarme y permitirme crecer junto a ti.

Abrazos grandes,

Brenda.

 

 

 

Mejoremos la crianza: La canción de la alegría por un mundo mejor.

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Con esta canción, “La Canción de la Alegría” mi primer hijo creció dentro de mi vientre.

Fue nuestra canción prenatal, casi un vicio para ambos. Y hoy, sigue siendo nuestra canción, siempre que estamos alegres, tristes, enojados, esta canción nos ayuda a disfrutarnos y comprendernos mejor.

Cuando este video llegó a mis manos, -además de deleitarme con gran emoción-me di cuenta que encontré la forma ideal de compartirte en imágenes y con una maravillosa pieza musical, la manera más sencilla de afrontar las adversidades de la vida: la respuesta, la única respuesta que hace posible superar el enojo, la ira, la impotencia y la desesperación es: AMOR.

Me duele como a ti lo que pasa en mi país y en el mundo. La facilidad con que pueden tomar la vida de seres que sólo luchan por hacer valer sus derechos, intentando expresar su opinión y su inconformidad.

Como madres y padres criando en consciencia, por supuesto que trabajamos en que nuestros hijos hagan valer su voz. Y ver la forma cruel y despiadada en que tratan a los seres que hacen valer su voz, simplemente nos llena de horror e indignación.

Pero algo surge dentro de mi corazón, es una chispa, una chispa de esperanza que logra superar la frustración y la impotencia que siento y que todos sentimos.

Lo que yo quiero para mis hijos es lo mismo que con todo mi corazón deseo para los tuyos: Paz, Alegría, Crecimiento, Fortaleza, Bienestar, Salud, Amor, Inspiración, Seguridad, Confianza, Empatía y más Amor.

Creo firmemente que podemos mejorar el mundo, si ponemos más atención plena a la crianza.

Amemos más, desde cerca. Abracemos más, dejemos de lado prejuicios y etiquetas. Seamos más libres y formemos seres libres de miedo, soledad, sumisión, angustia, desesperación y odio. Criando y creando desde la libertad esencial a la que tiene derecho todo ser humano: Libertad de Sentir. Libertad de necesitar y de pedir…Libertad de ser escuchados, atendidos, amados, correspondidos.

Enseñemos a nuestros hijos a sentir y comprender el dolor propio y ajeno a través del respeto a sus emociones y a las emociones de los demás.

El sistema nos tiene atadas en una liberación femenina falsa. Despertemos.

Liberación es poder ofrecer lo mejor de ti sin límites ni restricciones.

Liberación es tener el poder de elegir y decidir por ti misma que es lo verdaderamente importante para ti.

Liberación es darte la oportunidad de ver más allá de lo establecido y lograr trascender generaciones formando a  los hombres y mujeres que están ya en el mundo y que el día de mañana tomarán las mejores o peores decisiones en él. Beneficiando o afectando su entorno de manera trascendental.

El hogar y la familia son la base del amor que nuestros hijos llevarán para toda su vida. Así de relevante y de trascendental es nuestra presencia y esencia, nuestras respuestas, nuestras acciones, nuestras enseñanzas y ejemplos en la crianza.

Al menos, eso es para mí la libertad de ser, el poder de escucharme a mi misma y de elegir el camino que mi ser entero me pide seguir.

Para mí como para muchas otras mujeres y madres es vital poder descubrirnos y sabernos poderosas, esenciales e indispensables en la vida de nuestros hijos -aunque se empeñen en decirnos que nadie es indispensable, dile eso a un bebé que sólo necesita a su madre- y creadoras por ende del mundo que como familias queremos y decidimos, porque sabemos plenamente que en nuestras manos esta el futuro de la humanidad.

Sin duda, valorar el poder de la crianza es la clave para un mundo mejor. No imagino a un ser humano que haya gozado de una infancia llena de amor, tolerancia y cuidados respetuosos en su crianza con la capacidad de tomar un arma de fuego para quitarle la vida a otro ser.

¿Tú sí?

Si de verdad queremos un mundo mejor, mejoremos lo que damos a nuestros hijos hoy.

De corazón a corazón.

Gracias por leerme,

Brenda.

Mi Historia de Lactancia y Crianza con Apego por Karina Hernández

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Inicio  agradeciendo la oportunidad que se me brinda de contar mi historia y así compartir lo que el tiempo me hizo descubrir a través de ejemplos vivos que son mis hermosos hijos: Valentina de 4 años 9 meses, Servando  Luis de 2 años 9 meses, y Ulises de 3 meses. Agradezco a Dios lo afortunados que somos mi esposo y yo, por darnos estos preciosos regalos.

Cuando nació mi primer hija:  Valentina,  tuve la oportunidad de dedicarle el 100% de mi tiempo, como cualquier mamá desea hacerlo, aunado al apoyo de mi esposo y mi mamá, así más del primer mes después del parto sólo me dedique a adaptarme a las necesidades de mi pequeña.

Tenía la intención de darle seno materno pero no contaba con la asesoría correcta para hacerlo, se me recomendó que le diera leche artificial en caso de que no estuviera satisfecha. Intente arduamente darle seno materno, pero desde la primer noche, me di por vencida, porque a pesar de intentar con ¨saca leches¨ manual, obtenía unas cuantas gotas y ya era muy de madrugada, cansada, desesperada, decidí en consenso con mi mamá y mi esposo darle formula y así pude descansar la primera noche, ahora que lo recuerdo y con la experiencia que tengo hasta este día, estoy segura que hubiera logrado satisfacer a mi bebé, lo seguí intentando los siguientes días y noches por 1 semana pero me vencía el cansancio y terminaba por darle formula. Seguí así, dándole seno materno, complementado con formula sobre todo si me encontraba en casa pero preparando todo para darle formula en caso de salir, (para no darle enfrente de otras personas), ¨como si fuera un delito¨ ¿a qué nivel llegamos?,  ¿avergonzarnos de darle la mejor alimentación a nuestros hijos, sólo porque no estamos acostumbrados a ello?,  porque vivimos en un país donde se cree que la leche de fórmula, entre más cara, es la mejor opción de alimentación, sin saber que ninguna leche le llega en calidad a la humana, simplemente por ser un TEJIDO VIVO, ¡la ventaja es asombrante!  Así es, un tejido vivo, células de defensa para nuestro bebé, que se traducen en protección y amor, seguridad, elevación de la autoestima, mejor desarrollo neurológico y tantas otras ventajas.

En contradicción a lo real en cuanto al valor de la leche materna,  en nuestro país se llega a ver hasta anticuado por un gran número de personas alimentar a nuestros hijos con seno materno, si lográramos cambiar esta idea, y trabajar con este concepto empezando por nuestro hogar, con seguridad tendríamos hijos más saludables.

Así continúe hasta los seis meses, cumpliendo lo mínimo en tiempo recomendable, complementado con leche artificial. Dedique, abrace, jugué, cante y cuide a Valentina muchas horas de mis días por 2 años, más intensamente los primeros 6 meses gracias al apoyo de mi esposo y a las facilidades en  mi trabajo, ya que mis horarios eran variables,  y tenía fijos 3 días de la semana sólo por las tardes, así que me siento contenta de haberle podido dedicar mucho tiempo.

Dos años más tarde llego mi pequeño Servandito, deje de trabajar después de la mitad del embarazo, nació y permaneció conmigo al 100% durante 1 año 3 meses, junto a Valentina, la facilidad para iniciar la lactancia con él fue inmediata, el flujo fue constante, la succión que el ejercía era muy buena, así que no hubo dificultades para amamantarlo, en la noche solo me lo acomodaba en la cama y el comía sin dificultad, mientras estábamos en casa prácticamente todas las tomas eran con leche materna, y cuando salíamos le daba leche artificial y seno materno, sólo el primer mes hubo molestias como dolor, congestión mamaria, lesiones en pezón muy dolorosas, pero maravillosamente se mitigaron después del primer mes. Así fue hasta los 8 meses en que decidí retirar la leche materna. En cuanto al apego con él, pude disfrutarlo y efectuarlo, ya que estábamos en casa, también lo cargue, abrace, jugué, arrullé, le cante, así que también fue un niño muy apapachado. Sólo con un poco de recelo de Valentina, que aunque se mostraba contenta con su hermanito, de pronto le hacía travesuras y había que llamarle la atención, sin embargo, disfrutamos al máximo   cercanía, amor y apego.

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Cuando Servandito cumple 2 años 6 meses, nace mi bebé Ulises,  invitándolo a su leche materna desde la hora de su nacimiento, succionando con mucha fuerza, ya con más experiencia, y ahora si con unas ganas enormes de alimentar a mi bebé sólo con leche materna. Esta  intención que me había surgido después de platicar con algunas amigas que así lo hicieron, ese deseo y ese reto de saberme  con la capacidad, y aparentemente en las otras 2 ocasiones fue más fácil combinarlo, pero la realidad fue que lo hice por imitar a la mayoría de las madres que últimamente así lo hacen, pensando que estaba bien si la mayoría lo hacía.  En esta ocasión fui día a día, logrando amamantar a mi bebé sólo con leche materna, no fue problema el flujo o la succión, ahora solo era el dolor intensísimo en ambos pezones que me hacía llorar, y casi gritar (sólo las que hemos pasado por esto podemos entender ese nivel de dolor).

Presente mastitis después de la segunda semana, oclusión mamaria casi en la tercera, generadoras  de un dolor muy intenso, además del síndrome febril y el ataque al estado general que persistió por aproximadamente 1 semana, todos estos factores se sumaban para que yo declinara mi postura de alimentar a mi bebé sólo con leche materna, pero el apoyo moral, físico de mi esposo, mamá, tías, primas, amigas que estaban al pendiente dándome palabras de aliento y animándome a no desistir fue lo que me dio fuerza ese primer mes, fue desgastante y abrumador. ¡Y lo logre! Acabamos de cumplir 3 meses de vida, de apego, de salud, de alegría y de ese amor de madre, decido alimentarlo sólo con leche materna, un tejido vivo, que lo hace un bebé feliz, sano, seguro, y que será el inicio para un gran ser en todos los aspectos. Influyendo la conciencia que adquiero, gracias a las personas que dan a conocer su perspectiva, dedicación, capacidad,  fortaleza, paciencia, empeño y a las que me uno en la lucha por formar un mundo mejor.

Además de todas las maravillas celulares de la leche materna, está la facilidad para la alimentación al bebé, que una vez acostumbrándote, te das cuenta que es mucho mejor, acomodar a tu bebé para alimentarlo, con la leche más saludable, entera, a la temperatura ideal y en el ¨recipiente perfecto¨, y  lejos de ser complicado,   disminuye los tiempos de salida de tu hogar, así como los tiempos de preparación para alimentar, ya con dos hijos mayores no puedo ver de qué otra manera sería mi vida, pues así estoy completamente adaptada.

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Y así, en este abrir los ojos, me introduzco en  un mundo de madres interesadas en un lugar mejor para sus hijos, empezando desde el embarazo, nacimiento, la alimentación, el apego: puntos muy importantes para que ese nuevo ser desarrolle sus capacidades al máximo.

Quisiera profundizar mi percepción en el tema del apego. Cuando estoy con mi bebé Ulises en los brazos, recuerdo la sensación que tuve al nacer Valentina y después con mi pequeño Servandito.

Es una sensación de tranquilidad interminable, que  transmite al verme, dejándome saber con esos ojos llenos de luz que está tranquilo y feliz, que no hay un lugar donde pueda estar mejor, me siento plena, emocionada con este pequeño ser que solo destella amor en su mirada. Es tan hermoso el momento de alimentarlo y lo veo tan indefenso que me encanta estar a su lado, veo en el a sus hermanos, los recuerdo así de pequeños, con sus ojitos brillantes, ávidos del amor de mamá.  Disfruto  tanto a mis hijos Valentina y Servando, cada uno en su etapa, y  veo que lo que con ellos aprendí puedo reflejarlo con Ulises. El porteo me es una gran ayuda, mientras que se encuentra en mi regazo se observa tranquilo de estar con mamá, que es su mundo, es su vida, y  facilita la atención a mis otros dos pequeños, permitiéndome atender sus necesidades y dedicarles tiempo de calidad, el cual me es prioritario y lucho por conservar.

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Es increíble como la educación en la lactancia materna podría cambiar a nuestro país, empezando por  evitar la obesidad, que al mismo tiempo prevendría enfermedades crónico-degenerativas como diabetes e hipertensión. El apego que es muestra de amor, prevendría problemas psicológicos y emocionales evitando drogadicción, alcoholismo, suicidios.

Debo decirles que mi ocupación es Medico General y a pesar de que en la escuela, específicamente en la materia de pediatría se aborda la importancia de la lactancia materna, hace falta más información para ayudar a resolver problemas en nuestros pacientes, de manera que hagamos que todas las mujeres en periodo de lactancia mitiguen sus dudas y se establezcan medidas para concientizar a las madres aún antes de que su bebé haya nacido y así evitar la alimentación de otro tipo.

Por mi parte, me siento comprometida a difundir la lactancia materna y a continuar preparándome e invitar a mis compañeros médicos, sobre todo los que estamos en contacto con mujeres en edad reproductiva, a reevaluar la importancia de este tema.

Karina 6 Me despido dejando un gran saludo y con la esperanza de plantar una semilla en el corazón de cada madre, como la que sembraron en mí y por la que dejo este mensaje.

Karina Hernández Valadez

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Karla Silva

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Pues mi historia de porteo (yo no sabía que así se decía) inicia con mi primera hija, quien ahora tiene catorce años, en aquel entonces no usaba fular ni el rebozo de argolla porque la verdad no los conocía, pero si usaba una “cangurera” que por cierto hoy me doy cuenta que era totalmente anti ergonómica, con los errores se aprende. Ahora que de nueva cuenta tengo la oportunidad de ser madre de un pequeño hermoso, es cuando dije ahora sí quiero un rebozo, no estaba enterada de que había todo un mundo de información y de cultura, yo solo quería cargar a mi bebé como las indias mexicanas, quería sentir lo calientito de él en mí y que supiera que su mami estaría para el siempre, pensé que de esa forma lo empezaría a lograr.

Fue entonces cuando busque en internet donde comprar estos rebozos y veo que tenía mis ojos cerrados ante tanta cultura de porteo, ahí fue donde aprendí la palabra correcta, busque quien me vendiera un rebozo de argolla y fue la cosa más maravillosa poder colgar a mi bebe cerquita de mí, bien o mal trataba de colocarlo como podía y como estaba tan pequeño, solo tenía diez días de nacido creía que lo estaba haciendo de forma correcta, pero busque tutoriales en internet para aprender a hacerlo de manera correcta, hasta que pude asistir a una clase de porteo y me di cuenta que había otras opciones para poder usarlo, para ese entonces mi bebe ya estaba más grande y podía colocarlo de diferentes formas.

karla silva2El tenerlo cerquita de mi cuando lo cargo ha sido de gran ayuda para mí porque me gustaría tenerlo todo el tiempo así de cerquita, pero también para el porqué se siente más seguro, es un niño que rara vez llora o se pone necio y si se llega a poner necio lo cargo y se calma. También le veo el lado practico al porteo, tengo dos manos y las tengo libres!! Para poder hacer más cosas aparte de cargar a mi bebé, cocino, lavo platos, arreglo su pañalera, vamos de compras, lo amamanto y en algunas ocasiones he tenido la necesidad de llevarlo a mi trabajo porque no hay quien me cuide a mi bebé y lo que hago es portearlo, se queda quieto, escucha todo porque es muy observador y me deja trabajar requetebién.

Nunca he recibido malos comentarios acerca de portearlo, al contrario, todos los halagos son “qué bonito bebé”, “mira se queda quietecito ahí cerquita tuyo” y cosas así. La verdad es que no veo mi camino de maternidad sin mis rebozos, me encanta portearlo y a él ser porteado.

Karla.

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Lina Yizelle.

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Cuando estaba embarazada una amiga me comento lo importante de las mochilas ergonómicas para que uno pueda tener a su bebé junto a nuestro corazón teniéndolo cerquita de uno para que se sienta seguro, crezca sano y ayude a fomentar más la lactancia. Empecé a investigar más al respecto y si me di cuenta lo importante que era tener a nuestro bebé conmigo. Ansiaba que naciera mi bebé, quería conocerlo ya y tenerlo cerca de mi después de 9 meses de sentir como se movía en mi vientre.

Una vez que nació nuestro bebé mi vida cambio por completo, yo ya no era la misma de antes, estaba completamente enamorada de este nuevo ser de luz y angelito que Dios nos envió para enseñarnos lo que es el amor y felicidad y como debemos de maravillarnos cada día de todos los momentos que tenemos del presente. Emocionada por tenerlo cerca de mí en mi pecho me puse la mochila ergonómica pero sentía que estaba incómodo mi bebé y me sentía rara como que estaba muy grande para mí y para él. Triste por no poderlo portear como quería, de todos modos no lo dejaba de cargar en mis brazos, siempre lo traía conmigo. En todo momento trataba de darle lo mejor de mí, sin importar lo cansada que estuviera, a veces si se me cerraban por completo los ojos del cansancio pero lo acostaba conmigo en la cama un ratito para poder descansar, hacía colecho con él en las mañanas para que el pudiera dormir sintiendo que siempre iba a estar seguro a mi lado.

Me empezaron a decir y confundir siendo mamá primeriza la verdad me daban muchas opiniones que sólo me confundían, me decían lo vas a embracilar, te está manipulando por eso cuando lo dejas en su cuna llora, déjalo llorar sus pulmones se le fortalecerán. Si me confundía pero mi instinto de madre me decía no lo dejes llorar, cárgalo, haz lo que tu corazón te dicte. Gracias a Dios seguí mi instinto y lo seguí haciendo de esa manera aunque a veces si dudaba todavía si realmente lo iba a embracilar haciéndole daño en lugar de beneficiarlo.

Vi en facebook a una amiga que traía un rebozo y etiquetó a Corazón Koala y vi que le enseñó como portear a su bebé correctamente y como ponerse el rebozo. Toda emocionada le envié un mensaje a Corazón Koala y conocí a Brenda en donde a partir de ahí ella me enseño como portear a mi bebé correctamente, al principio si me costaba trabajo acomodarme el rebozo, me tardaba mucho tiempo y me daba miedo torcer a mi bebé o algo, pero practique con un muñeco después poco a poco con mi bebé unos minutos cada día hasta que se acostumbró él y yo, y ahorita cada vez que ve el rebozo es feliz estando cerca de mamá y yo feliz de tenerlo conmigo a todo momento cerca de mi corazón.

Ve las cosas el desde una perspectiva diferente, se asombra cuando ando limpiando con el porteándolo, cuando doblo la ropa o la cuelgo en el closet, es como si lo llevara a una excursión y estuviera explorando nuevas cosas. De igual manera le beneficio porque al estar en una posición vertical le ayuda a no tener tanto reflujo.

IMG_9456Gracias a esta crianza en brazos soy libre de hacer más cosas, de tener libres las manos y de ponerle atención a mi bebé, dándole mi amor y seguridad de que mamá está ahí siempre, que no estará solo una vez que salió de mi vientre en un mundo extraño lleno de cosas materiales frías. Si no lo que el necesita es el calor humano, el corazón que el escucho por nueve meses latir y latir aún más fuerte cuando lo tuve en mis brazos.

Cuando Brenda (Corazon Koala) vino a enseñarme la práctica del porteo le pregunte a ella si estaba bien que no lo deje llorar porque me decían que lo iba a embracilar y ella me hizo sentir más tranquila, me reafirmo lo que mi instinto maternal me decía. Me explico que está bien tener una crianza con apego en donde uno no deja llorar al bebé, que en lugar de que se hagan dependientes o se embracilen será todo lo contrario, se convertirán en personas seguras e independientes porque uno les proporciona la seguridad de que siempre estarán sus padres con él apoyándolo y amándolo al cubrir sus necesidades, sean las que sean.  Me dijo Brenda cuando oyes llorar a tu bebé, ¿que sientes? ¿Lo quieres dejar llorar? Me pregunto cuál era mi reacción y le dije que el cargarlo y abrazarlo, entonces me contesto que eso debía de hacer. Me reafirmo lo que ya yo sabía en mi interior, que nuestro instinto nunca nos falla y es cierto, a partir de ahí me sentí con toda la confianza y seguridad de escuchar mi conciencia, mi corazón, y saber que estoy haciendo lo correcto.

Esta práctica de criar con apego me ha ayudado mucho también a fomentar más la lactancia ya que al estar cerca de mí, mi bebé hace que mi cuerpo produzca más leche para alimentarlo, hace que tengamos una conexión y lazo especial en donde puedo cada día un poco más adelantarme a sus necesidades, se podría decir que le voy adivinando o estoy más afín con él, puedo saber cuándo tiene sueño o cuando ya le va a dar hambre.

Juntos estamos aprendiendo cada día más y más el uno del otro. Y aprovechando cada momento al máximo que Dios nos permite estar juntos.

Con cariño

Lina Yizelle

 

 

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Paloma Alejo

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Hola a todas! Mi historia comienza durante mi embarazo, mientras tomaba clases de yoga prenatal tuvimos una plática de leche materna la cual tuvo mucho impacto en mí, ya que yo sabía que era lo mejor para mi bebé más nunca me habían dicho realmente lo difícil que es. Quede un poco desconcertada, pero a la vez muy definida en lo que quería. Al final de la plática, me acerque a la expositora quien traía puesto un rebozo de argolla, y me dijo: nada sería mejor que consiguieras uno de estos…

Al verlo quede muy intrigada le pregunte como lo había conseguido, me dio toda la información y me fui a casa! Leí e investigue todo lo que pude sobre los rebozos, aprendí sobre las mochilas ergonómicas y los fulares. Pasaron algunas semanas y de nuevo después de mi clase de yoga prenatal llega (como caída del cielo para mi) una asesora de porteo, con una maleta llena de fulares y rebozos hechos en Oaxaca y dándonos una introducción bastante asombrosa sobre la crianza con apego, quede convencida de que eso era lo que yo quería para el bebé que traía en mi vientre. Llega mi bebé al mundo y me atiborraron con instrucciones, recomendaciones, opiniones y demás, pero eso de dejar llorar a mi bebé se me hacía bastante cruel, así que seguí mi instinto de quererlo tener cerquita de mí y de aceptar como parte natural de su crecimiento que él quisiera estar todo el tiempo conmigo.

Así qué fui a la compu y ¡contacte a Corazón Koala! Mi vida dio un giro de 180 grados, ¡dejamos de sufrir! ¡Mi bebe dormía más! Y yo podía sentirme útil al no depender de alguien más para hacer lo que fuera que hubiese que hacer.

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Mi bebé me acompaña a todos lados y lo mejor de todo son los suspiros y las caras de asombro que ponen las personas al vernos en la calle, me siento muy contenta y orgullosa de portear a mi bebé con mi rebozo fular, y el…sencillamente es un bebé que se sabe amado, es un bebé tranquilo y feliz.

Paloma.

Mi historia de porteo y crianza con apego por: Trixie Armenta.

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Mi historia de porteo comienza desde que mi mejor amiga me regaló un fular en mi baby shower, yo no sabía nada sobre ellos solamente para cargar conocía las mochilitas (no ergonómicas, por cierto), no conocía la importancia de la crianza en brazos ni nada por el estilo, solamente sabía que a mí en lo personal no me gustaba la idea de dejar llorar a los bebés y que eso de embracilarlos era puro cuento a mi parecer, que el llanto es simplemente lo que es, un medio de comunicación para que ellos nos expresen lo que necesitan y punto, nada de manipulación ni esas cosas. Al ver mi regalo me acordé que mi hermana cuando tuvo a su bebé me dijo que lo quería cargar con rebozo, y me acuerdo que subí a buscar todos los rebozos que teníamos pero ninguno alcanzó (obviamente, de los rebozos comerciales que miden unos 2 metros a lo mucho, para los larguísimos de 5 metros pues nunca) y ahí quedó, nunca compramos tela ni sabíamos que se llamaban fulares ni nada.

Lo usé, me enamoré de tenerlo tan cerquita y tener las manos libres y él dormidito bien a gusto. Me emocioné tanto que le mandé una foto a Liz (mi doula), y ahí vino mi corrección y conocimiento sobre el tema y la práctica del uso de los fulares, que a la altura de los besos y demás cosas que no sabía.

Tenía otro también, uno de argolla que me regaló otro amigo pero la verdad no se me hacía tan práctico jaja, me cansaba, además que no sabía ponérmelo justo como para que no fuera a resbalarse.

En fin de repente me invitaron al evento de las clases de porteo y dejé pasar varias hasta que por fin fui, y corregí mi postura, por lo menos mi bebo no se salía pero sí me ayudó a apretar donde no lo había hecho y lo que más me fascinó, conocer otras posturas que solo por videos había podido conocer pero no hacerlas yo de manera segura. De ahí en adelante lo uso, pa´ todo! Desde la casa, hasta andar en taxi, sacarme de apuros cuando estoy en la calle, en el mandado, en largas caminatas donde los brazos estarían cansadísimos, hasta para calentarnos cuando el clima nos agarra desprevenidos, es una maravilla.

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El porteo me ha ayudado, además de hacer mil cosas con las manos libres, a enseñarle a mamis y personas que aún no tienen hijos a que de esa manera también lo puedes traer contigo ¨sin batallar¨, sin ¨cansarte¨ y estando los dos muy bien. Infinidad de personas me han dicho que así traerán a sus futuros hijos,  que si donde comprarlos, que se ve muy práctico, y claro siempre me preguntan que si cómo me siento, que si no me canso, y ahí se asombran al saber que al contrario de cansar, ni se siente el peso. No sé si sea el fular o una simple pero muy fuerte conexión mamá-bebé, ¡pero ese fue un muy buen regalo! Me da gusto poderlo compartir, y más gusto promover estas relaciones cercanas, donde no se limita el cansancio de los brazos, cargar muchas cosas o su edad para tenerlo conmigo.

Trixie Armenta.



Brenda Reynoso y su historia de lactancia.

 

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Tengo la fortuna de ser madre de dos pequeños, ambos alimentados exclusivamente de leche materna durante los primeros 6 meses, el mayor, lo seguí alimentando de mi leche durante 1 año y con el menor, seguimos en el camino de la lactancia, hasta que él, mi cuerpo y la vida nos permitan llegar a un destete respetuoso.

Cuando me convertí en madre por primera vez, mi bebé mordía mis pezones en vez de succionarlos. La primera noche tuve asistencia de una enfermera del hospital, que creo que en su intención de ayudarme no lograba notar que mi hijo no succionaba correctamente, era una combinación entre morder y mamar. Se quedó conmigo intentándolo 2 horas. Para cuando él bebé decidió soltarme, no estaba del todo dormido, estaba demasiado sensible. Lo notaba y lo sentía incomodo, tanto o más que yo.

Mis pezones estaban muy adoloridos, pero seguí teniéndolo cerquita de mí y de mis pechos.

Para el siguiente día, la mañana fue muy pesada y dura para los tres. Mi bebé no dormía, no lograba mamar bien y estaba en llanto total, y claro, yo con él.

La atención del hospital siempre fue buena, su intención en que logrará la lactancia también. Pero simplemente no podíamos más, lo intentamos todo, con pezonera, con una manguerita y nada funcionó. No encontrábamos la manera de hacerlo entrar en el proceso de relajación para que simplemente pudiera mamar tranquila y delicadamente.

En ese momento tuve todo frente a mí: el dolor que ya no soportaba, mi bebé llorando a todo pulmón, la ansiedad que me invadía, el miedo, la angustia, la desesperación.

Pedí desesperadamente por leche artificial. Las enfermeras dijeron que sí, pero se tardaron 1hr más en proveerla. Esperaban que lo resolviéramos, lo entiendo, ellas buscaban de verdad que lográramos afianzar la lactancia, y me encanto eso. Pero no se dió en el hospital, y lo que necesitaba con urgencia era que mi bebé lograra descansar con lo que sea, pero que lograra quedar dormidito y relajarse un poco. Finalmente después de un rato llego la leche artificial. Mi hijo la deboró. Estaba con demasiada ansiedad para cuando la leche llegó.

Finalmente durmió 3 hrs exactamente. En las que me pude meter a bañar, pude comer y pude descansar un poco.

Ese día salimos del hospital pero no pudimos regresar a casa, pues teníamos cita para arreglar unos documentos al siguiente día muy temprano. Decidimos quedarnos en un hotel. Bueno, la historia siguió siendo la misma en el hotel. El seguía mordiendo y yo seguía llorando. Seguimos con leche artificial y más intentos de que lograra succionar al menos con pezoneras, pero seguíamos sin éxito.

Al siguiente día ¡bajó mi leche! ¡Que maravilloso se siente! Pude dormir un par de horas y al despertar, ¡estaban mis pechos llenos y desbordantes de leche materna! Aún recuerdo ese momento al sentirme con vida dentro de mis pechos. Fue sencillamente una sensación que jamás olvidaré.

Mi leche comenzó a salir, y mis pezones comenzaron a sanar.

Al volver a casa pude estar más tranquila. Pude abrazarlo, presentarle su hogar, darle la bienvenida de una forma mas calurosa.

Recuerdo que ya no aguantaba más los senos, me metí a bañar con agua caliente y con mucho miedo. Miedo a que nuestro camino de lactancia no fuera a funcionar, eso jamás me paso por la cabeza, así que me sentía muy confundida.

Al entrar a la regadera, me encomendé a la Virgen María y a la madre tierra, y pedí ayuda. Pensé en que esto era simplemente un proceso de aprendizaje que lograríamos superar, como muchos otros que superaríamos juntos.

Salí del baño con la actitud de que mi hijo sabía qué hacer y yo también.

Me senté en nuestra silla, lo abracé, lo miré, y le dije: vamos mi bebé, a comer.

El me miro con esos ojitos que tiene tan llenos de luz y comió, con tranquilidad, con cuidado, con amor.

Así como yo sabía que él podía.

Y justo cuando comenzábamos a establecer la lactancia…

El siguiente reto a vencer fue el reflujo que le diagnosticaron a las 2 semanas de vida. Pues Adrián seguía sin dormir mucho, en total lograba dormir unas 9-10hrs diarias, principalmente por la noche, pegado al cuerpo de mamá o de papá. Su reflujo era difícil, pero no vomitaba mi leche, lo cual al menos me dejaba un poco más tranquila de que estaba recibiendo la nutrición adecuada.

El especialista que lo trató no es partidario de la lactancia materna en general, y menos en casos de reflujo. Fui con él, porque es muy bueno como gastroenterólogo, pero con la clara idea de que intentaría quitarnos la lactancia del camino. Y así fue. El hizo su intento y yo no me dejé. Me dijo que fracasaría el tratamiento con mi leche, le dije que nada perdíamos en intentarlo. Mencionan que la lactosa de nuestra leche es la que más les perjudica. Quizás sí. Quizás no. Yo creo que es mucho más difícil encontrar una leche artificial que él bebé pueda digerir, pues finalmente es leche de vaca, modificada y adicionada con miles de cosas, pero leche de vaca al fin…

Con esto no quiero decir que la leche artificial sea mala, simplemente digo que no es la ideal para un bebé y mucho menos es comparable con la leche materna. Pero a lo que voy, es a no irnos con la errónea idea de que nuestra leche “les cae mal” a nuestros hijos, y que una leche artificial sea la mejor opción en estos casos…no ha sido mi caso, y no ha sido el caso de varias mamás que conozco que superaron el reflujo de sus hijos con leche materna como aliada, no como “enemiga”.

Finalmente, después de las primeras 6 semanas de tratamiento, mi hijo mejoró considerablemente. Cuando me senté frente al consultorio del doctor para que lo revisara, él estaba apuntando datos frente a su computadora…preguntando el nombre del paciente, la edad… y en eso llegó a la leche…se quedó enfrente de su computadora esperando que le mencionara el nombre comercial de leche artificial que le funcionó a mi hijo para apuntarlo en su registro, y no saben lo orgullosa y lo grande que me sentí cuando le conteste: MI LECHE, y así, como se lee, con mayúsculas y con negritas..jejeje.

El hombre dejo de ver su computadora y se dignó a verme a la cara. Y bueno, creo que por ahí empieza todo, por mirar a detalle lo cada ser tiene que decirnos, pero eso no lo harán los doctores mis queridas mamás. Lo haremos nosotras, cuidando y velando por la salud y bienestar de nuestros pequeños. Exigiendo lo que por derecho nos corresponde, en base a información y estudio de cada situación que tengamos que enfrentar. Yo hice equipo con el doctor. Dejándole saber lo que quería y haciendo respetar mi opinión.

No entrego a nadie el 100% de las decisiones sobre la vida de mis hijos, que para eso estoy yo y su padre, que finalmente los conocemos mejor que nadie.

Llegando a los 12 meses decidí dejar de dar leche materna y comenzamos con la leche artificial, y como por arte de magia comenzaron problemas de salud con el exceso de moco. Enfermedades con las anginas, las gripas, los bronquios…hasta que dejamos de darle leche artificial y todo se acomodó de nuevo; esta vez poco a poco, pero con la ayuda de la homeopatía, hemos encontrado un camino menos invasivo para apoyar el sistema inmunológico de mi hijo mayor.

Con mi segundo hijo, bueno, no les explico la diferencia que hace la experiencia adquirida en la vida de los segundos hijos, (y de toda la familia). Con Aarón todo ha sido fluir por parte de ambos. El desde el primer momento se pegó perfecto a mi pezón y comenzó a comer, dormía riquísimo durante y después de cada toma desde el primer minuto de nacido, además de que la vida me brindó un bebito muy sano, que con la ayuda de mi rebozo fular que va conmigo a todos lados, y el apoyo que me brindan mi esposo y mi hijo mayor al ceder un mucho de lo que era su tiempo exclusivo conmigo, pues aquí estamos, dándole vuelo a la hilacha, disfrutando ya más de 15 meses de lactancia, que seguirán fluyendo mientras mi bebé y yo lo decidamos, no hay prisa. Ambos disfrutamos cada día más de esta bella experiencia, y estoy ansiosa, de verdad ansiosa por oírlo decir, quiero chichita mami. ¡♥!

Animo mamitas, el día a día en el recién comenzado camino de la maternidad, está hecho para que podamos crecer y aprender junto a nuestros hijos. Si fuera sencillo, no sería así de grande y así de significativo.

Abrazos gigantescos de mamá a mamá.

Brenda.

 

 

 

 

 

Jacqui Feria Hernández y su historia de lactancia.

foto jackie

Hoy quisiera compartirles mis 2 historias de lactancia. Soy madre de 2 hijos, Lizbeth y José Gerardo, y cada una fue distinta. Con mi primera hija, hace 13 años y con toda la inexperiencia del mundo, pude ofrecerle este beneficio por poco más de 3 meses. Fue difícil ya que mi única fuente de información en ese tiempo fue mi mamá, y a la cual agradezco, ni los doctores, ni nadie más me explicó lo que hoy en día se. Por esa misma razón nos quedamos cortas, y nos vencieron los mitos, tales como: debe comer cada 3 horas, en la noche no debe de despertarse, de seguro trae cólicos, dale un té y así un sin fin de situaciones, que me pongo a analizar hoy en día y sé que fueron claves, para dicho fracaso y que para poner la cereza del pastel, al llegar con el pediatra ya en una desesperación porque mi niña solo sabía llorar, lo único que pudo recomendarnos fue la fórmula y así terminó todo entre la lactancia y yo.

Afortunadamente la madre naturaleza me dio otra oportunidad y me envío a mi José Gerardo hace poco más de 2 añitos, brindándome otra oportunidad para intentar nuevamente amamantar y no fracasar en el intento, desde que supe que lo esperaba, sabía que lo quería hacer, esto es fundamental, ya que a fuerzas ni los zapatos. Ya que mi idea era clara, me rodee de información y busqué lo suficiente para saber que esta vez debería ser diferente. Desde los doctores que empezaron a tratarme, que estuvieron siempre en pro-lactancia, así como grupos, foros, blogs, libros y mi marido, me ayudaron a crearme una idea clara de lo que tenía que hacer y cuando llegó la hora de recibir a José Gerardo me sentía lista para tomar el reto. Debo decir que no es fácil en un principio, ya que los primeros días y meses el bebé se la pasa pegado a uno, además de que si no está bien posicionado, pueden aparecer las odiosas grietas, también si uno trabaja, está el hecho de dejarlo al cuidado de otra persona que no es uno, por lo tanto empezar a almacenar leche materna lo más pronto posible. Todo esto lo padecí pero salimos airosos los primeros 6 meses, que a mi punto de vista son los cruciales y si los pasa uno, lo demás viene por añadidura. Animo a todas las mamis que lean esto y que tengan dudas, en que sí se puede y la información definitivamente es poder, y que si lo deseas se puede lograr, llevo ya 2 años 2 meses amamantando y ¡lo que nos falta!

Jacqui.