Mi Historia de Lactancia y Crianza con Apego por Karina Hernández

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Inicio  agradeciendo la oportunidad que se me brinda de contar mi historia y así compartir lo que el tiempo me hizo descubrir a través de ejemplos vivos que son mis hermosos hijos: Valentina de 4 años 9 meses, Servando  Luis de 2 años 9 meses, y Ulises de 3 meses. Agradezco a Dios lo afortunados que somos mi esposo y yo, por darnos estos preciosos regalos.

Cuando nació mi primer hija:  Valentina,  tuve la oportunidad de dedicarle el 100% de mi tiempo, como cualquier mamá desea hacerlo, aunado al apoyo de mi esposo y mi mamá, así más del primer mes después del parto sólo me dedique a adaptarme a las necesidades de mi pequeña.

Tenía la intención de darle seno materno pero no contaba con la asesoría correcta para hacerlo, se me recomendó que le diera leche artificial en caso de que no estuviera satisfecha. Intente arduamente darle seno materno, pero desde la primer noche, me di por vencida, porque a pesar de intentar con ¨saca leches¨ manual, obtenía unas cuantas gotas y ya era muy de madrugada, cansada, desesperada, decidí en consenso con mi mamá y mi esposo darle formula y así pude descansar la primera noche, ahora que lo recuerdo y con la experiencia que tengo hasta este día, estoy segura que hubiera logrado satisfacer a mi bebé, lo seguí intentando los siguientes días y noches por 1 semana pero me vencía el cansancio y terminaba por darle formula. Seguí así, dándole seno materno, complementado con formula sobre todo si me encontraba en casa pero preparando todo para darle formula en caso de salir, (para no darle enfrente de otras personas), ¨como si fuera un delito¨ ¿a qué nivel llegamos?,  ¿avergonzarnos de darle la mejor alimentación a nuestros hijos, sólo porque no estamos acostumbrados a ello?,  porque vivimos en un país donde se cree que la leche de fórmula, entre más cara, es la mejor opción de alimentación, sin saber que ninguna leche le llega en calidad a la humana, simplemente por ser un TEJIDO VIVO, ¡la ventaja es asombrante!  Así es, un tejido vivo, células de defensa para nuestro bebé, que se traducen en protección y amor, seguridad, elevación de la autoestima, mejor desarrollo neurológico y tantas otras ventajas.

En contradicción a lo real en cuanto al valor de la leche materna,  en nuestro país se llega a ver hasta anticuado por un gran número de personas alimentar a nuestros hijos con seno materno, si lográramos cambiar esta idea, y trabajar con este concepto empezando por nuestro hogar, con seguridad tendríamos hijos más saludables.

Así continúe hasta los seis meses, cumpliendo lo mínimo en tiempo recomendable, complementado con leche artificial. Dedique, abrace, jugué, cante y cuide a Valentina muchas horas de mis días por 2 años, más intensamente los primeros 6 meses gracias al apoyo de mi esposo y a las facilidades en  mi trabajo, ya que mis horarios eran variables,  y tenía fijos 3 días de la semana sólo por las tardes, así que me siento contenta de haberle podido dedicar mucho tiempo.

Dos años más tarde llego mi pequeño Servandito, deje de trabajar después de la mitad del embarazo, nació y permaneció conmigo al 100% durante 1 año 3 meses, junto a Valentina, la facilidad para iniciar la lactancia con él fue inmediata, el flujo fue constante, la succión que el ejercía era muy buena, así que no hubo dificultades para amamantarlo, en la noche solo me lo acomodaba en la cama y el comía sin dificultad, mientras estábamos en casa prácticamente todas las tomas eran con leche materna, y cuando salíamos le daba leche artificial y seno materno, sólo el primer mes hubo molestias como dolor, congestión mamaria, lesiones en pezón muy dolorosas, pero maravillosamente se mitigaron después del primer mes. Así fue hasta los 8 meses en que decidí retirar la leche materna. En cuanto al apego con él, pude disfrutarlo y efectuarlo, ya que estábamos en casa, también lo cargue, abrace, jugué, arrullé, le cante, así que también fue un niño muy apapachado. Sólo con un poco de recelo de Valentina, que aunque se mostraba contenta con su hermanito, de pronto le hacía travesuras y había que llamarle la atención, sin embargo, disfrutamos al máximo   cercanía, amor y apego.

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Cuando Servandito cumple 2 años 6 meses, nace mi bebé Ulises,  invitándolo a su leche materna desde la hora de su nacimiento, succionando con mucha fuerza, ya con más experiencia, y ahora si con unas ganas enormes de alimentar a mi bebé sólo con leche materna. Esta  intención que me había surgido después de platicar con algunas amigas que así lo hicieron, ese deseo y ese reto de saberme  con la capacidad, y aparentemente en las otras 2 ocasiones fue más fácil combinarlo, pero la realidad fue que lo hice por imitar a la mayoría de las madres que últimamente así lo hacen, pensando que estaba bien si la mayoría lo hacía.  En esta ocasión fui día a día, logrando amamantar a mi bebé sólo con leche materna, no fue problema el flujo o la succión, ahora solo era el dolor intensísimo en ambos pezones que me hacía llorar, y casi gritar (sólo las que hemos pasado por esto podemos entender ese nivel de dolor).

Presente mastitis después de la segunda semana, oclusión mamaria casi en la tercera, generadoras  de un dolor muy intenso, además del síndrome febril y el ataque al estado general que persistió por aproximadamente 1 semana, todos estos factores se sumaban para que yo declinara mi postura de alimentar a mi bebé sólo con leche materna, pero el apoyo moral, físico de mi esposo, mamá, tías, primas, amigas que estaban al pendiente dándome palabras de aliento y animándome a no desistir fue lo que me dio fuerza ese primer mes, fue desgastante y abrumador. ¡Y lo logre! Acabamos de cumplir 3 meses de vida, de apego, de salud, de alegría y de ese amor de madre, decido alimentarlo sólo con leche materna, un tejido vivo, que lo hace un bebé feliz, sano, seguro, y que será el inicio para un gran ser en todos los aspectos. Influyendo la conciencia que adquiero, gracias a las personas que dan a conocer su perspectiva, dedicación, capacidad,  fortaleza, paciencia, empeño y a las que me uno en la lucha por formar un mundo mejor.

Además de todas las maravillas celulares de la leche materna, está la facilidad para la alimentación al bebé, que una vez acostumbrándote, te das cuenta que es mucho mejor, acomodar a tu bebé para alimentarlo, con la leche más saludable, entera, a la temperatura ideal y en el ¨recipiente perfecto¨, y  lejos de ser complicado,   disminuye los tiempos de salida de tu hogar, así como los tiempos de preparación para alimentar, ya con dos hijos mayores no puedo ver de qué otra manera sería mi vida, pues así estoy completamente adaptada.

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Y así, en este abrir los ojos, me introduzco en  un mundo de madres interesadas en un lugar mejor para sus hijos, empezando desde el embarazo, nacimiento, la alimentación, el apego: puntos muy importantes para que ese nuevo ser desarrolle sus capacidades al máximo.

Quisiera profundizar mi percepción en el tema del apego. Cuando estoy con mi bebé Ulises en los brazos, recuerdo la sensación que tuve al nacer Valentina y después con mi pequeño Servandito.

Es una sensación de tranquilidad interminable, que  transmite al verme, dejándome saber con esos ojos llenos de luz que está tranquilo y feliz, que no hay un lugar donde pueda estar mejor, me siento plena, emocionada con este pequeño ser que solo destella amor en su mirada. Es tan hermoso el momento de alimentarlo y lo veo tan indefenso que me encanta estar a su lado, veo en el a sus hermanos, los recuerdo así de pequeños, con sus ojitos brillantes, ávidos del amor de mamá.  Disfruto  tanto a mis hijos Valentina y Servando, cada uno en su etapa, y  veo que lo que con ellos aprendí puedo reflejarlo con Ulises. El porteo me es una gran ayuda, mientras que se encuentra en mi regazo se observa tranquilo de estar con mamá, que es su mundo, es su vida, y  facilita la atención a mis otros dos pequeños, permitiéndome atender sus necesidades y dedicarles tiempo de calidad, el cual me es prioritario y lucho por conservar.

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Es increíble como la educación en la lactancia materna podría cambiar a nuestro país, empezando por  evitar la obesidad, que al mismo tiempo prevendría enfermedades crónico-degenerativas como diabetes e hipertensión. El apego que es muestra de amor, prevendría problemas psicológicos y emocionales evitando drogadicción, alcoholismo, suicidios.

Debo decirles que mi ocupación es Medico General y a pesar de que en la escuela, específicamente en la materia de pediatría se aborda la importancia de la lactancia materna, hace falta más información para ayudar a resolver problemas en nuestros pacientes, de manera que hagamos que todas las mujeres en periodo de lactancia mitiguen sus dudas y se establezcan medidas para concientizar a las madres aún antes de que su bebé haya nacido y así evitar la alimentación de otro tipo.

Por mi parte, me siento comprometida a difundir la lactancia materna y a continuar preparándome e invitar a mis compañeros médicos, sobre todo los que estamos en contacto con mujeres en edad reproductiva, a reevaluar la importancia de este tema.

Karina 6 Me despido dejando un gran saludo y con la esperanza de plantar una semilla en el corazón de cada madre, como la que sembraron en mí y por la que dejo este mensaje.

Karina Hernández Valadez

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Karla Silva

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Pues mi historia de porteo (yo no sabía que así se decía) inicia con mi primera hija, quien ahora tiene catorce años, en aquel entonces no usaba fular ni el rebozo de argolla porque la verdad no los conocía, pero si usaba una “cangurera” que por cierto hoy me doy cuenta que era totalmente anti ergonómica, con los errores se aprende. Ahora que de nueva cuenta tengo la oportunidad de ser madre de un pequeño hermoso, es cuando dije ahora sí quiero un rebozo, no estaba enterada de que había todo un mundo de información y de cultura, yo solo quería cargar a mi bebé como las indias mexicanas, quería sentir lo calientito de él en mí y que supiera que su mami estaría para el siempre, pensé que de esa forma lo empezaría a lograr.

Fue entonces cuando busque en internet donde comprar estos rebozos y veo que tenía mis ojos cerrados ante tanta cultura de porteo, ahí fue donde aprendí la palabra correcta, busque quien me vendiera un rebozo de argolla y fue la cosa más maravillosa poder colgar a mi bebe cerquita de mí, bien o mal trataba de colocarlo como podía y como estaba tan pequeño, solo tenía diez días de nacido creía que lo estaba haciendo de forma correcta, pero busque tutoriales en internet para aprender a hacerlo de manera correcta, hasta que pude asistir a una clase de porteo y me di cuenta que había otras opciones para poder usarlo, para ese entonces mi bebe ya estaba más grande y podía colocarlo de diferentes formas.

karla silva2El tenerlo cerquita de mi cuando lo cargo ha sido de gran ayuda para mí porque me gustaría tenerlo todo el tiempo así de cerquita, pero también para el porqué se siente más seguro, es un niño que rara vez llora o se pone necio y si se llega a poner necio lo cargo y se calma. También le veo el lado practico al porteo, tengo dos manos y las tengo libres!! Para poder hacer más cosas aparte de cargar a mi bebé, cocino, lavo platos, arreglo su pañalera, vamos de compras, lo amamanto y en algunas ocasiones he tenido la necesidad de llevarlo a mi trabajo porque no hay quien me cuide a mi bebé y lo que hago es portearlo, se queda quieto, escucha todo porque es muy observador y me deja trabajar requetebién.

Nunca he recibido malos comentarios acerca de portearlo, al contrario, todos los halagos son “qué bonito bebé”, “mira se queda quietecito ahí cerquita tuyo” y cosas así. La verdad es que no veo mi camino de maternidad sin mis rebozos, me encanta portearlo y a él ser porteado.

Karla.

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Lina Yizelle.

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Cuando estaba embarazada una amiga me comento lo importante de las mochilas ergonómicas para que uno pueda tener a su bebé junto a nuestro corazón teniéndolo cerquita de uno para que se sienta seguro, crezca sano y ayude a fomentar más la lactancia. Empecé a investigar más al respecto y si me di cuenta lo importante que era tener a nuestro bebé conmigo. Ansiaba que naciera mi bebé, quería conocerlo ya y tenerlo cerca de mi después de 9 meses de sentir como se movía en mi vientre.

Una vez que nació nuestro bebé mi vida cambio por completo, yo ya no era la misma de antes, estaba completamente enamorada de este nuevo ser de luz y angelito que Dios nos envió para enseñarnos lo que es el amor y felicidad y como debemos de maravillarnos cada día de todos los momentos que tenemos del presente. Emocionada por tenerlo cerca de mí en mi pecho me puse la mochila ergonómica pero sentía que estaba incómodo mi bebé y me sentía rara como que estaba muy grande para mí y para él. Triste por no poderlo portear como quería, de todos modos no lo dejaba de cargar en mis brazos, siempre lo traía conmigo. En todo momento trataba de darle lo mejor de mí, sin importar lo cansada que estuviera, a veces si se me cerraban por completo los ojos del cansancio pero lo acostaba conmigo en la cama un ratito para poder descansar, hacía colecho con él en las mañanas para que el pudiera dormir sintiendo que siempre iba a estar seguro a mi lado.

Me empezaron a decir y confundir siendo mamá primeriza la verdad me daban muchas opiniones que sólo me confundían, me decían lo vas a embracilar, te está manipulando por eso cuando lo dejas en su cuna llora, déjalo llorar sus pulmones se le fortalecerán. Si me confundía pero mi instinto de madre me decía no lo dejes llorar, cárgalo, haz lo que tu corazón te dicte. Gracias a Dios seguí mi instinto y lo seguí haciendo de esa manera aunque a veces si dudaba todavía si realmente lo iba a embracilar haciéndole daño en lugar de beneficiarlo.

Vi en facebook a una amiga que traía un rebozo y etiquetó a Corazón Koala y vi que le enseñó como portear a su bebé correctamente y como ponerse el rebozo. Toda emocionada le envié un mensaje a Corazón Koala y conocí a Brenda en donde a partir de ahí ella me enseño como portear a mi bebé correctamente, al principio si me costaba trabajo acomodarme el rebozo, me tardaba mucho tiempo y me daba miedo torcer a mi bebé o algo, pero practique con un muñeco después poco a poco con mi bebé unos minutos cada día hasta que se acostumbró él y yo, y ahorita cada vez que ve el rebozo es feliz estando cerca de mamá y yo feliz de tenerlo conmigo a todo momento cerca de mi corazón.

Ve las cosas el desde una perspectiva diferente, se asombra cuando ando limpiando con el porteándolo, cuando doblo la ropa o la cuelgo en el closet, es como si lo llevara a una excursión y estuviera explorando nuevas cosas. De igual manera le beneficio porque al estar en una posición vertical le ayuda a no tener tanto reflujo.

IMG_9456Gracias a esta crianza en brazos soy libre de hacer más cosas, de tener libres las manos y de ponerle atención a mi bebé, dándole mi amor y seguridad de que mamá está ahí siempre, que no estará solo una vez que salió de mi vientre en un mundo extraño lleno de cosas materiales frías. Si no lo que el necesita es el calor humano, el corazón que el escucho por nueve meses latir y latir aún más fuerte cuando lo tuve en mis brazos.

Cuando Brenda (Corazon Koala) vino a enseñarme la práctica del porteo le pregunte a ella si estaba bien que no lo deje llorar porque me decían que lo iba a embracilar y ella me hizo sentir más tranquila, me reafirmo lo que mi instinto maternal me decía. Me explico que está bien tener una crianza con apego en donde uno no deja llorar al bebé, que en lugar de que se hagan dependientes o se embracilen será todo lo contrario, se convertirán en personas seguras e independientes porque uno les proporciona la seguridad de que siempre estarán sus padres con él apoyándolo y amándolo al cubrir sus necesidades, sean las que sean.  Me dijo Brenda cuando oyes llorar a tu bebé, ¿que sientes? ¿Lo quieres dejar llorar? Me pregunto cuál era mi reacción y le dije que el cargarlo y abrazarlo, entonces me contesto que eso debía de hacer. Me reafirmo lo que ya yo sabía en mi interior, que nuestro instinto nunca nos falla y es cierto, a partir de ahí me sentí con toda la confianza y seguridad de escuchar mi conciencia, mi corazón, y saber que estoy haciendo lo correcto.

Esta práctica de criar con apego me ha ayudado mucho también a fomentar más la lactancia ya que al estar cerca de mí, mi bebé hace que mi cuerpo produzca más leche para alimentarlo, hace que tengamos una conexión y lazo especial en donde puedo cada día un poco más adelantarme a sus necesidades, se podría decir que le voy adivinando o estoy más afín con él, puedo saber cuándo tiene sueño o cuando ya le va a dar hambre.

Juntos estamos aprendiendo cada día más y más el uno del otro. Y aprovechando cada momento al máximo que Dios nos permite estar juntos.

Con cariño

Lina Yizelle

 

 

Mi Historia de Porteo y Crianza con Apego por Paloma Alejo

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Hola a todas! Mi historia comienza durante mi embarazo, mientras tomaba clases de yoga prenatal tuvimos una plática de leche materna la cual tuvo mucho impacto en mí, ya que yo sabía que era lo mejor para mi bebé más nunca me habían dicho realmente lo difícil que es. Quede un poco desconcertada, pero a la vez muy definida en lo que quería. Al final de la plática, me acerque a la expositora quien traía puesto un rebozo de argolla, y me dijo: nada sería mejor que consiguieras uno de estos…

Al verlo quede muy intrigada le pregunte como lo había conseguido, me dio toda la información y me fui a casa! Leí e investigue todo lo que pude sobre los rebozos, aprendí sobre las mochilas ergonómicas y los fulares. Pasaron algunas semanas y de nuevo después de mi clase de yoga prenatal llega (como caída del cielo para mi) una asesora de porteo, con una maleta llena de fulares y rebozos hechos en Oaxaca y dándonos una introducción bastante asombrosa sobre la crianza con apego, quede convencida de que eso era lo que yo quería para el bebé que traía en mi vientre. Llega mi bebé al mundo y me atiborraron con instrucciones, recomendaciones, opiniones y demás, pero eso de dejar llorar a mi bebé se me hacía bastante cruel, así que seguí mi instinto de quererlo tener cerquita de mí y de aceptar como parte natural de su crecimiento que él quisiera estar todo el tiempo conmigo.

Así qué fui a la compu y ¡contacte a Corazón Koala! Mi vida dio un giro de 180 grados, ¡dejamos de sufrir! ¡Mi bebe dormía más! Y yo podía sentirme útil al no depender de alguien más para hacer lo que fuera que hubiese que hacer.

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Mi bebé me acompaña a todos lados y lo mejor de todo son los suspiros y las caras de asombro que ponen las personas al vernos en la calle, me siento muy contenta y orgullosa de portear a mi bebé con mi rebozo fular, y el…sencillamente es un bebé que se sabe amado, es un bebé tranquilo y feliz.

Paloma.

Mi historia de porteo y crianza con apego por: Trixie Armenta.

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Mi historia de porteo comienza desde que mi mejor amiga me regaló un fular en mi baby shower, yo no sabía nada sobre ellos solamente para cargar conocía las mochilitas (no ergonómicas, por cierto), no conocía la importancia de la crianza en brazos ni nada por el estilo, solamente sabía que a mí en lo personal no me gustaba la idea de dejar llorar a los bebés y que eso de embracilarlos era puro cuento a mi parecer, que el llanto es simplemente lo que es, un medio de comunicación para que ellos nos expresen lo que necesitan y punto, nada de manipulación ni esas cosas. Al ver mi regalo me acordé que mi hermana cuando tuvo a su bebé me dijo que lo quería cargar con rebozo, y me acuerdo que subí a buscar todos los rebozos que teníamos pero ninguno alcanzó (obviamente, de los rebozos comerciales que miden unos 2 metros a lo mucho, para los larguísimos de 5 metros pues nunca) y ahí quedó, nunca compramos tela ni sabíamos que se llamaban fulares ni nada.

Lo usé, me enamoré de tenerlo tan cerquita y tener las manos libres y él dormidito bien a gusto. Me emocioné tanto que le mandé una foto a Liz (mi doula), y ahí vino mi corrección y conocimiento sobre el tema y la práctica del uso de los fulares, que a la altura de los besos y demás cosas que no sabía.

Tenía otro también, uno de argolla que me regaló otro amigo pero la verdad no se me hacía tan práctico jaja, me cansaba, además que no sabía ponérmelo justo como para que no fuera a resbalarse.

En fin de repente me invitaron al evento de las clases de porteo y dejé pasar varias hasta que por fin fui, y corregí mi postura, por lo menos mi bebo no se salía pero sí me ayudó a apretar donde no lo había hecho y lo que más me fascinó, conocer otras posturas que solo por videos había podido conocer pero no hacerlas yo de manera segura. De ahí en adelante lo uso, pa´ todo! Desde la casa, hasta andar en taxi, sacarme de apuros cuando estoy en la calle, en el mandado, en largas caminatas donde los brazos estarían cansadísimos, hasta para calentarnos cuando el clima nos agarra desprevenidos, es una maravilla.

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El porteo me ha ayudado, además de hacer mil cosas con las manos libres, a enseñarle a mamis y personas que aún no tienen hijos a que de esa manera también lo puedes traer contigo ¨sin batallar¨, sin ¨cansarte¨ y estando los dos muy bien. Infinidad de personas me han dicho que así traerán a sus futuros hijos,  que si donde comprarlos, que se ve muy práctico, y claro siempre me preguntan que si cómo me siento, que si no me canso, y ahí se asombran al saber que al contrario de cansar, ni se siente el peso. No sé si sea el fular o una simple pero muy fuerte conexión mamá-bebé, ¡pero ese fue un muy buen regalo! Me da gusto poderlo compartir, y más gusto promover estas relaciones cercanas, donde no se limita el cansancio de los brazos, cargar muchas cosas o su edad para tenerlo conmigo.

Trixie Armenta.